Syriza y Podemos: el fracaso del posibilismo

Las fuerzas políticas de la pequeña burguesía han tomado fuerza últimamente en Europa. Especialmente, en España y Grecia por medio de Podemos y Syriza. El primero propone cambiar las leyes que regulan la correlación de fuerzas del Estado español, “el régimen del 78”, a saber; ha conseguido poner en jaque el bipartidismo PP-PSOE, e incluso ha entrado con firmeza en las encuestas. El segundo ganó las elecciones y logró el gobierno presentando un programa contra la deuda y las reformas económicas impuestas por la Troika. Tanto el uno como el otro representan al sector necesario para la estabilidad de la burguesía monopolista de los países imperialistas: la pequeña burguesía. Sin embargo, los dos casos son completamente distintos, ya que Grecia y España se encuentran en dos contextos diferentes. Por lo tanto, no se puede decir que Podemos es el Syriza de España, ni que Syriza es el Podemos de Grecia, como mecánicamente los folclóricos revisionistas y los informativos burgueses repiten una y otra vez.

No obstante, los dos nos han presentado una actitud bastante parecida: el posibilismo. Reivindicando que la revolución es imposible, el objetivo principal es satisfacer las primeras necesidades de la “ciudadanía”, sin perder el tiempo en utopías o quimeras. Así, han lanzado sus discursos llenos de pragmatismo y operabilidad, vaciando los mensajes de cualquier nivel ideológico-teórico con tal de conseguir adeptos. De hecho, no parece, a simple vista, ninguna locura llevar a cabo unas pocas reformas que mejorarían el “estado de bienestar”, ni siquiera bajo la lógica del capital, especialmente cuando las han llevado a cabo los representantes de la burguesía monopolista (el PSOE de González, por ejemplo).

En el caso de Syriza, han tenido estos años como consigna el impago de la deuda. En Grecia, mientras gobernaban las fuerzas de la burguesía monopolista, se produjeron importantes recortes en el área económica y social, siempre encaminadas a la sobreexplotación del proletariado. La meta de estas reformas es la estabilización de la facción germana del bloque imperialista occidental, o al menos alrededor de ese país. Mientras tanto, se aumentan los beneficios de la burguesía monopolista griega con las masacres y desastres creados por imperialistas que se dan en todo el mundo. Las reformas golpearon a la pequeña burguesía y a la aristocracia obrera, condenando a muchos a proletarizarse y haciendo tambalear el “acuerdo social” que se da entre las facciones burguesas en las democracias burguesas europeas. Al mismo tiempo, la sobreexplotación del proletariado supone el crecimiento de las luchas económicas, y para apaciguar estas, el estado recortó la plusvalía de la pequeña burguesía y la aristocracia obrera. Ante esto, Syriza hizo suya la reivindicación de estas dos facciones burguesas y consiguió ganar las elecciones, presentando como salvador un supuesto programa realizable y alejado de la “locura” de la revolución.

Mostrando enfado al capital monopolista, el gobierno de Tsipras ordenó anular las reformas impuestas. Esto desestabilizó a la burguesía monopolista griega, poniendo en peligro el equilibrio del Estado burgués (no olvidemos que para todos los países imperialistas es necesaria la estabilidad de los monopolios para su propio funcionamiento), puesto que la Unión Europea dejó de inyectar crédito en gran medida. Frente a esto, la pequeña burguesía griega tenía dos opciones para mantener el carácter imperialista del Estado y para poder continuar con el expolio de los países subdesarrollados: 1) copiar las medidas tomadas por los representantes de la burguesía monopolista (Nueva Democracia y PASOK), cumpliendo atentamente los mandatos de la Troika; 2) salir del euro, de la Unión Europea y de la OTAN, y acudir a pedir ayuda al bloque imperialista sino-ruso, manteniendo el carácter imperialista del Estado pero valiéndose de unas condiciones más confortables de un bloque distinto. Syriza ha optado por la primera opción, y al parecer bastante torpemente, puesto que EE.UU. empezó a presionar para evitar el impago de la mitad de la deuda griega y el desastre geopolítico.

De todas maneras, Syriza no ha querido arriesgar demasiado, suele ser arriesgado cambiar repentinamente de bloque imperialista, si no es transformando el control de la estructura del Estado político-militarmente, como, por ejemplo, Cuba(1). Además, ha de tenerse en cuenta que Syriza no es más que un representante de una pequeña facción de la clase dominante, eta que el capital monopolista heleno está estrechamente ligado a los intereses alemanes y, en general, occidentales. Incluso los dirigentes de Syriza bien lo saben, y prefieren aceptar el fracaso de su quimera que arriesgar la cómoda posición social que les ofrece el imperialismo.

De hecho, el supuestamente factible plan presentado por Syriza ha tenido un fracaso extraordinario, el partido de Tsipras se ha hecho pasar por experto mediante promesas vacías, y de ese mismo modo seguirá en adelante. Así ha de ser sin remedio, pues el capitalismo no acepta ninguna reforma fuera de la lógica del mercado ni de los intereses geopolíticos de los monopolios. Lo que no es útil para la burguesía monopolista no es viable para el poder de los estados burgueses y el capitalismo.

En consecuencia, es completamente sensata la dimisión de Tsipras, a pesar del previsible desastre que ha encendido la rabia de los sectores más radicales de la aristocracia obrera (el ala más izquierdista de Syriza y el KKE) (2).

En el caso de Podemos, también se pueden observar las huellas del mismo posibilismo, pero en este caso haciendo una apuesta más seria, en cuanto a la reforma del estado y el reforzamiento del imperialismo español. De la misma manera, Podemos posee un proyecto contundente para reemplazar al PSOE, tanto como Ciudadanos para el PP. De hecho, siendo Podemos un partido pequeñoburgués, podría pasar a representar los intereses de los monopolios españoles, tal como ha sucedido con la evolución de los partidos socialdemócratas clásicos. Asimismo, Podemos defiende el proyecto de legitimación del Estado burgués español, renovando la envoltura de la superestructura burguesa, en busca de la felicidades de las masas y el fortalecimiento de la productividad. De hecho, Podemos critica la completa hegemonía que Alemania tiene en la zona europea del bloque imperialista, y reivindica un trozo de pastel más grande para España, argumentando que el de ahora es muy pequeño. Proclama que han de restablecerse las políticas de la época de Felipe González, y todo con suma legalidad y sin enfurecer a nadie. Sin embargo, Podemos ha sufrido una caída en las encuestas en poco tiempo. Tomar por a las masas por imbéciles, simplificando el discurso hasta más no poder y pidiendo su protección como una iniciativa de fe (promoviendo una cumpleta despolitización), no les ha debido de ser rentable.

Tanto Syriza como Podemos han tenido que tragarse sus promesas en una u otra medida. La lógica de la acumulación de capital ha derribado los discursos posibilistas, confirmando que la opción de la socialdemocracia (igual que la del fascismo) no es más que provisional, de asegurar la paz social y de estabilizar la sociedad cuando el ambiente es tenso.

Por nuestra parte, los comunistas debemos continuar rechazando cualquier tendencia burguesa, desde el fascismo al revisionismo. Este desastre de la nueva socialdemocracia demuestra que el capitalismo y los Estados burgueses solo son reformables bajo la lógica del capital, poniendo en jaque los sueños idealistas de los reformistas. El “estado del bienestar”, lo que hoy en día no es tan necesario, no fue más que una medida para defenderse de la amenaza más grande que el bloque imperialista occidental ha tenido jama (la URSS, sea en su forma proletaria inicial, o ya en su posterior deriva socialimperialista). Solamente mediante la revolución se podrán demoler las lógicas de la acumulación de capital, y los comunistas no podemos tener otro norte que la revolución. Irremediablemente hemos de actuar en beneficio de las necesidades actuales, en el proceso de reconstitución del comunismo, y buscando siempre la unión entre los comunistas, pero no de cualquier manera; la unión habrá de darse mediante la lucha, y de ningún modo cayendo en el planteamiento liberal de que “lo que nos une es más de lo que nos diferencia”. Sigamos, pues, atendiendo los deberes que actualmente nos corresponden, hasta que la bandera roja sea la señal de que el nuevo poder ha sido establecido.

 

¡REVOLUCIÓN O MUERTE!

(1)Después de la revolución, la burguesía burocrática cubana estuvo negociando con EE.UU., para que la posición cubana fuese más respetada bajo los intereses estadounidenses. La postura yanqui obligó a la burguesía cubana a cambiar de bloque imperialista, convirtiéndose en lacaya de la burguesía que acababa de llegar al poder en la URSS. Sin embargo, el intento de cambio de bloque instigado por Allende en Chile vio con buenos ojos el camino de las elecciones, lo cual allanó el terreno a la CIA para el golpe de estado.
(2)Las penosas posturas tomadas por el revisionista KKE en cuanto a la crítica situación griega dan mucho de qué hablar, protegiendo las instituciones burguesas y dirigiendo todas las iniciativas a las huelgas y a las elecciones; sin embargo, ese es un tema que abordararemos en otro momento.

Syriza eta Podemos: posibilismoaren porrota

Burgesia txikiaren indar politikoek indarra hartu izan dute azken bolada honetan Europan. Batik bat, Espainian eta Grezian Podemos eta Syrizaren bidez. Lehenengoak espainiar estatuko indar korrelazioa arautzen duen legedia aldatzea proposatzen du, “78ko erregimena”, alegia; PP-PSOE alderdi bitasuna zalantzan jarri eta inkestetan sendo ere agertu izan da. Bigarrenak, zorra eta Troikak agindutako erreforma ekonomikoen kontrako programa aurkeztuz hauteskundeak irabazi eta gobernua eskuratzea lortu du. Biek ala biek herrialde inperialistetako burgesia monopolistaren egonkortasunarentzat beharrezkoa den sektorea ordezkatzen dute: burgesia txikia. Hala ere, bi kasuak oroz ezberdinak dira, testuinguru diferentetan baitaude Grezia eta Espainia. Ezin daiteke, beraz, Podemos Espainiako Syriza dela esan, ezta Syriza Greziako Podemos denik ere, mekanikoki errebisionista folklorezaleek edota albistegi burgesek egin izan ohi duten bezala.

Hala ere, biek joera berdintsua aurkeztu izan digute: posibilismoa. Iraultza ezinezkoa dela salduz, “hiritarren” berehalako beharrizan materialak lortzea da helburu nagusia, utopia edo kimeretan denbora xahutu barik. Honela, pragmatismo eta egingarritasun handiz plazaratu dituzte euren diskurtsoak, hauen maila ideologiko-teorikoa ahalik eta gehien murriztuz jarraitzaileak eskuratze aldera. Izan ere, “ongizate estatua” azkartuko luketen hiruzpalau “zentzu komuneko” erreforma egitea ez omen dirudi inongo erokeria, ezta kapitalaren logikaren pean ere, batez ere aldez aurretik burgesia monopolisten ordezkariek gauzatu izan dituztenean (Gonzalezen PSOEk, esaterako).

Syrizaren kasuan, zorraren kitatzea izan dute kontsigna urte hauetan zehar. Grezian, burgesia monopolistaren indarrek gobernatu izan zuten bitartean, murrizketa nabariak izan ziren arlo ekonomiko eta sozialean, betiere proletalgoaren gainesplotaziora bideratuta. Erreforma hauen helburua bloke inperialista mendebaldarraren fakzio germanikoa edo Alemaniaren ingurukoa egonkortzea da, bide batez greziar burgesia monopolistaren etekinak ere handituz munduan barna bideratzen diren sarraski eta hondamendi inperialistekin. Erreformek burgesia txikia zein behargin aristokrazia kolpatu zituzten, asko proletarizatzera kondenatuz eta europar demokrazia burgesetan ohiko den burges fakzioen arteko “akordio soziala” kolokan jarriz. Aldi berean, proletalgoaren gainesplotazioak borroka ekonomikoen goratzea suposatzen du, eta hauek lasaitzeko, Estatuak burgesia txikiaren eta behargin aristokraziaren plusbalioa murriztu zuen. Honen aurrean, Syrizak fakzio burges bi hauen aldarria beretu eta hauteskundeak irabaztea ere lortu du, ustez erabat egingarri eta iraultzaren erokeriatik urrun dagoen programa aurkeztuz salbatzaile legez.

Kapital monopolistarekiko haserrea erakutsiz, Tsiprasen gobernuak inposaturiko erreformak bertan behera uztea agindu zuen. Honek, greziar burgesia monopolista desegonkortu zuen, Estatu burges osoaren oreka arriskuan jarriz (ez dezagun ahaztu herrialde inperialista guztiek monopolioen egonkortasuna funtsezkoa dutela bere izatean mantentzeko), Europar Batasunak kreditua injektatzeari utzi baitzion hein handi batean. Honen aurrean, greziar burgesia txikiak bi aukera zituen Estatuaren izaera inperialista bere baitan mantendu eta herrialde azpigaratuen espoliazioaz onura ateratzen jarraitu ahal izateko: 1) Burgesia monopolistaren ordezkatzaileek (Demokrazia Berria eta PASOK) hartutako neurri berberak kopiatzea, Troikaren aginduak buru-belarri betez; edota 2) Eurotik, EBtik eta NATOtik ateratzea, errusiar eta txinatar inperialisten laguntza eske joz, herrialdearen izaera inperialista mantenduz baina bloke berri baten baldintza erosoagoez baliatuta. Syrizak lehenengoaren alde egin du, eta itxuraz nahiko baldarki gainera, AEB presionatzen hasia baitzen greziar zorraren erdia kitatu eta hondamendi geopolitikoa saihestu zedin.

Kontuak kontu, Syrizak ez du gehiegi arriskatu nahi izan, bloke inperialistaz kolpe batez aldatzea arriskutsua izaten baita, ez baldin bada Estatu egituren kontrola politiko-militarki eraldatu, Kubaren antzera, kasu(1). Gainera, kontuan izan beharra dago klase menperatzailearen fakzio txiki baten ordezkatzailea baino ez dela Syriza, eta greziar kapital monopolista alemaniar eta, oro har, mendebaldar interesetara estuki lotuta dagoela. Syrizako agintariek ere ondo baino hobeto dakite hori, eta nahiago dute euren kimeraren porrota onartzea inperialismoak eskaintzen dien posizio sozial erosoa arriskatzea baino.

Izan ere, Syrizak aurkeztutako plan ustez egingarriak itzelezko porrota izan du, eta Tsipras buru duen alderdiak hitz emate hutsak egiten adituaren plantak egin ditu, eta halaxe jarraituko du aurrerantzean. Hala izango da ezinbestean, kapitalismoak ez baitu onartzen merkatu logikatik edota monopolioen interes geopolitikoen mesedetara ematen ez den erreformarik onartzen; burgesia monopolistarentzat erabilgarri ez dena ez da kapitalismo eta estatu burgesen boterepean bideragarri.

Hortaz, Tsiprasen dimisioa zentzuzkoa da oso, nahiz eta behargin aristokraziaren sektore erradikalenen (Syrizaren ezker hegala eta KKE) haserrea piztu duen aldez aurretik igarri zitekeen porrot honek(2).

Podemosen kasuan, posibilismo beraren zantzuak berehala antzeman daitezke alderdi espainiarraren kasuan ere, baina honakoan apustu serioagoa eginez estatua erreformatzearen eta espainiar inperialismoa berrindartzearen alde. Ildo beretik, Podemosek PSOE ordezkatzeko proiektu indartsua du, Ciudadanosek PP ordezkatzekoa duen heinean. Izan ere, Podemos alderdi burges txikia izanik ere, espainiar monopolioen interesak ordezkatzera iragan daiteke, alderdi sozialdemokrata klasikoen eboluzioaren emaitzarekin gertatu bezala. Halaber, Podemosek espainiar estatu burgesaren legitimizazio proiektua defendatzen du, betiere gainegitura burgesaren estalkia berrituz, masak pozik egon eta produktibitatea sendotze aldera. Izan ere, Podemosek Alemaniak bloke inperialistako gune europarrean duen erabateko hegemonia kritikatzen du, eta Espainiarentzat pastelaren zati handiagoa aldarrikatzen du, oraingoa eskastzat joz. Bestalde, oso diskurtso posibilista beretzen du: Felipe Gonzalezen garaiko politikak berrezarri behar direla dio, eta dena erabateko legaltasunez eta inor asaldatu nahi barik. Ostera, Podemos inkestetan ikaragarri jaitsi da denbora gutxian. Masak tenteltzat jotzea, diskurtsoa muturreraino sinplifikatuta eta fedezko ekimen bezala euren babesa eskatuz (erabateko despolitizazioa sustatuz), ez omen zaie errentagarri egin.

Biek ala biek, Podemosek zein Syrizak, euren aginduen hitza jan behar izan dute hein handi edo txikiagoan. Kapital pilaketaren logikak diskurtso posibilistak eraitsi ditu, sozialdemokraziaren aukera (faxismoarena bezala) behin-behineko aukera baino ez dela baieztatuz, giro nahasiaren aurrean bake soziala bermatu eta gizartea egonkortzekoa.

Gure aldetik, komunistok edozein joera burges arbuiatzen jarraitu beharra dugu, faxismotik errebisionismora. Sozialdemokrazia berriaren hasierako porrot honek kapitalismoak eta Estatu burgesek soilik kapitalaren logikaren mesedetan aldagarri direla erakusten du, erreformisten amets idealistak kolokan jarriz. “Ongizate estatua” garai batean bloke inperialista mendebaldarrak izan duen mehatxurik handienaren (SESB, izan bere hasierako forma proletarioan ala bere geroko esentzialdatze sozialinperialistan) aurka defendatzeko neurria baino zen izan, egun hain beharrezko ez dena. Soilik iraultzaren bidez apur daitezke kapital pilaketaren logikak, eta komunistok ezin dugu iraultza ez den bestelako iparrorratzik eduki. Ezinbestean egungo beharren mesedetan jardun behar dugu, komunismoa birsortzeko prozesuan, eta komuniston batasuna bilatuz, baina ez edonola; batasunak borrokaren bitartez izan behar du, inolaz ere “batzen gaituena ezberdintzen gaituena baino gehiago da” planteamendu liberalari so eginez. Segi dezagun beraz, egun egokitzen zaizkigun jardunetan trebatuz, bandera gorria botere berriaren seinale izan arte.

IRAULTZA ALA HIL!

(1)Iraultzaren ondoren, kubatar burgesia burokratikoa AEBekin negoziatzen ibili zen, Kubaren posizioa errespetatuago izan zedin estatubatuar interespetan. Yankien jarrera itxiak bloke inperialistaz alderatzera bideratu zuen kubatar burgesia, SESBen boterera iritsi berri zen burgesiaren morroi bihurtuz. Ostera, Txilen Allendek bideratutako bloke aldaketarako saiakerak hauteskunde bidea begi onez jo zuen, estatu kolperako bidea biziki samurtuz CIArentzat.
(2)KKE errebisionistak Greziako egoera kritikoaren aurrean harturiko jarrera penagarriak zer esan handia ematen du, erakunde burgesak babestuz eta ekimen osoa grebetara eta hauteskundetara bideratuz, baina hori bestelako batean jorratuko dugun gaia da.

APARIENCIA Y ESENCIA: folclore como forma moderna de revisionismo


“En lo no esencial, en la apariencia, hay un momento de la no existencia, es decir, lo no esencial, lo aparente, lo superficial, desaparece frecuentemente, no se mantiene tan apegado, no se asienta con tanta firmeza como la esencia. Por ejemplo: el movimiento de un río: la espuma en lo alto y las corrientes profundas por abajo. ¡Pero también la espuma es expresión de la esencia!”

V. I. Lenin, Cuadernos Filosóficos


En materia filosófica marxista cobra un carácter relevante la dualidad entre las categorías de apariencia y esencia. En el estudio de la materia o de cualquier elemento real podemos diferenciar entre las dos categorías mencionadas. La primera impresión que el sujeto percibe mediante su capacidad sensorial en este análisis compondría la apariencia, una parcialidad, un conocimiento externo y superficial del objeto analizado. En un estudio más riguroso y guíado por la dialéctica marxista, el sujeto, trascenderá ese conocimiento parcial (apariencia) y lo elevará cualitativamente hasta conocer el objeto en sus contradicciones internas y en interrelación con el resto del mundo (esencia). Pero la apariencia y la esencia, a pesar de ser las dos partes integrantes de una `cosa´, la unidad de estas, su identidad, es tan solo un momento, algo transitorio; su estado principal es la lucha, la contradicción. Esto quiere decir que la esencia y la apariencia de un objeto no tienen por qué ser idénticas, como dice el refrán: las apariencias engañan. Ponieniendo un ejemplo, una fruta puede ser bonita por fuera y estar en buenas condiciones pero darnos cuenta al abrirla que en realidad, en su interior, todo está negro y putrefacto.

A raíz de esta contradicción entre apariencia y esencia señalaremos como ciertas apariencias engañosas tratan de hacer pasar por revolucionarios postulados reaccionarios, siendo el folclore su camuflaje particular. Entendemos por folclore aquel conjunto de símbolos e iconos que conforman una identidad referente a una realidad material concreta, por ejemplo Euskal Herria como nación materialmente existente ha desarrollado cierta simbología que la identifica, veáse, la ikurriña, el lauburu, el irrintzi etc. Asimismo la revolución proletaria mundial ha generado su propia simbología (la bandera roja, el puño en alto, canciones etc). Estas expresiones superestructurales son el reflejo de una realidad material, en este caso de un movimiento político revolucionario. Cada estructura material y económica genera elementos superestructurales y el folclore es uno de ellos. El proletariado internacional desarrolló en función de sus intereses históricos elementos folclóricos que ayudasen a reproducir su ideología en contra de lo viejo y a favor de lo nuevo, como una herramienta más de transformación de la realidad.

Pero como decíamos, las apariencias no siempre han de corresponderse con la esencia real de las cosas. El hecho de revestirse con unas formas aparentemente marxistas no implica para nada que estas estén representando un movimiento revolucionario. Y este es el error en el que caen muchos camaradas. La utilidad del folclore en muchos casos, y no pocos en el movimiento comunista, es el camuflaje de ideas reaccionarias bajo la bandera roja. Esto es algo que hay que comprender: el propio marxismo tiene a su enemigo en sus entrañas, las clases materialmente existentes reproducen constantemente la ideología burguesa dentro del movimiento obrero.

De manera general muchos comunistas caen en la trampa del revisionismo valiendose de las apariencias, y es que es necesario profundizar en el análisis de las experiencias revolucionarias para conseguir elevar nuestra percepción hasta que se identifique con la esencia real de las cosas. En posteriores escritos trataremos de desenmascarar el folclore de manera más concreta como puede ser la defensa del socialimperialismo soviético, vestigios del pasado siglo como la Revolución Cubana o Corea del Norte y el pensamiento Juche.

Es una lacra en el MCEe la defensa de estas diferentes situaciones (desde una u otra perspectiva) cuyo origen se sitúa, en última instancia, en la ideología. Una completa falta de análisis deja entrever que muchos comunistas no van más allá de las apariencias que una realidad presenta. No tratan de alcanzar la esencia de las cosas en sus contradicciones internas y en conexión con las externas. Quizá por miedo a darse de bruces con la realidad o quién sabe. La cuestión es que esa falta de profundidad en el análisis se retroalimenta con limitaciones revisionistas como el mecanicismo (en su concrección como estatismo), dado que el análisis principal que justifica sus posiciones viene a ser: medios de producción estatales=socialismo. Pero como decíamos ya entraremos en otra ocasión a la crítica de diferentes procesos revolucionarios de palabra y reaccionarios de hecho.

No hay que dejar que las banderas con estrellas rojas nos nublen la vista y es que, el folclore es un acompañante legítimo y necesario de un proyecto político revolucionario, pero siempre como acompañante y no con un discurso vacío que trate de engañar a las masas.

La pasada experiencia revolucionaria nos deja numerosos lastres en este sentido ya que, carente de poder transformador el MCI y el MCE ha heredado las formas complementarias a la revolución de manera acrítica defendiendo bajo la falsa apariencia actuaciones deplorables. El folclore es una forma moderna de revisionismo existente, que se limita a utilizar los símbolos (en su amplia significación) del viejo ciclo dando pie así a que los nuevos comunistas se dediquen a vivir del pasado con nostalgia y dedicándose a sacar banderas o fotos de líderes revolucionarios sin plantear una línea política que transforme la sociedad de clases.


“A medida que continúa la práctica social, las cosas que en el curso de la práctica suscitan en el hombre sensaciones e impresiones, se presentan una y otra vez; entonces se produce en su cerebro un cambio repentino (un salto) en el proceso del conocimiento y surgen los conceptos. Los conceptos ya no constituyen reflejos de las apariencias de las cosas, de sus aspectos aislados y de sus conexiones externas, sino que captan las cosas en su esencia, en su conjunto y en sus conexiones internas”

Mao Tse-Tung


Con este texto queremos dejar claro que existe una contradicción entre apariencia y esencia que en lo concreto puede materializarse en el folclore como forma vacía de contenido revolucionario. Es nuestro deber estudiar la realidad en profundidad para que mediante la práctica podamos distinguir entre lo aparentemente revolucionario y lo realmente revolucionario ya que el conocimiento tiene dos fases de aprehensión no podemos quedarnos en la primera que tan solo capta las cualidades superficiales. La aplicación de la lucha de dos líneas servirá para desenmascarar a todo aquel que en nombre del proletariado no pretenda más que engañar y avanzar posiciones respecto al campo revisionista con una teoría más elevada y útil al servicio de la revolución. Los comunistas no estamos obligados a asumir acriticamente lo que nos dicen sobre ciertas experiencias revolucionarias, no hay que defender a muerte algo porque “sea de los nuestros”. La crítica y la autocrítica son fundamentales para construir un proceso revolucionario así que no hay que tener miedo a asumir que la URSS a partir del XX. congreso era burguesa y reaccionaria y un largo etc. Como dijo Lenin “la verdad es siempre revolucionaria”, nosotros tenemos que aspirar a la verdad para poder transformarlo todo. Por eso decimos ¡NO al folclore del revisionismo!