Entrevista de Odio de Clase (ODC) a Kimetz [1. parte]

Presentación. La lucha de liberación nacional y social del pueblo vasco liderada por el conocido como Movimiento de Liberación Nacional Vasco (MLNV) ha sido ampliamente conocida internacionalmente y ha gozado de gran prestigio, simpatía y apoyo de muchos movimientos de izquierdas y revolucionarios en el mundo y también en el Estado español. Sin embargo la actual deriva política del MLNV causa cuando menos gran confusión entre amplios sectores simpatizantes de su lucha. En otros sectores simpatizantes causa abierto rechazo o posturas muy críticas. ODC somos de los que nos sentimos defraudados de la deriva actual del MLNV. Kimetz es una organización comunista y revolucionaria vasca que se reclama heredera de la lucha de liberación protagonizada por el pueblo vasco, que reclama lo que dicha lucha represento en el pasado de combatividad y ruptura para avanzar hacia una Euskal Herria socialista, pero que sin embargo es muy crítica con la deriva actual de la izquierda abertzale oficial. ODC quiere dejar claro que esta no es una entrevista imparcial sino que partimos de unas opiniones que indudablemente se van a plasmar en las preguntas por lo que no va ser una entrevista por así decirlo “cómoda”.

¿Qué es KIMETZ, cuando nació y que objetivos persigue? También ¿Cuáles son sus planteamientos políticos e ideológicos?

Kimetz es una organización comunista de Euskal Herria que tiene como objetivo principal alcanzar la sociedad comunista, sinónimo de la emancipación de la humanidad y del fin de la opresión y sus causas (clases, géneros, racismo, nacionalismo…). Para ello, es tarea indispensable la reconstitución del comunismo y del Partido Comunista.

Kimetz nació en el año 2000 con el objetivo de constituir un Partido Comunista que pudiese guiar a un MLNV ya absolutamente culturalista, por la vía de la revolución socialista, a la vez que se asumía el maoísmo sin haber estudiado a conciencia las limitaciones de su desarrollo, su concepción en un periodo determinado y la derrota del proletariado en el seno del Partido y el Estado chinos, pese a los intentos de volver la lucha de dos líneas a la senda proletaria mediante la Revolución Cultural. No obstante, tampoco se había realizado un análisis lo suficientemente correcto sobre lo que suponía el MLNV, lo que llevaba a Kimetz a un aislacionismo nacional absolutamente ajeno a las necesidades inmediatas del proletariado vasco, que entendemos que pasan por la destrucción de los Estados español y francés, como órganos de dominación de clase, que someten al proletariado mediante la coacción y la represión (así como persuasión y adoctrinamiento) en base a las relaciones económicas que permiten a las burguesías de ambos Estados extraer la plusvalía mediante la explotación. Por tanto, el desarrollo de la lucha de dos líneas en el seno de Kimetz ha girado principalmente entorno a la cuestión nacional, entendiendo que la línea revolucionaria ha conseguido plasmar los principios proletarios justos (que pasan por la destrucción de los Estados, baluartes de la clase dominante), si bien esta rectificación nos ha costado la pérdida de algunos militantes.

Por tanto, podría decirse que la base actual de nuestros objetivos es la reconstitución, proceso inalienable a fin de articular el movimiento revolucionario que dé sepultura a la dominación burguesa; y que para ello, tomamos como bandera la unidad del proletariado, “proletarios de todos los países, uníos”, por encima de las tendencias nacionalistas (tanto de la nación oprimida como de la opresora) que lastran de forma inaceptable el proceso de reconstitución política que debe asumir el movimiento comunista. Así mismo, actualmente estamos haciendo todo lo posible por superar las limitaciones que han lastrado históricamente a nuestra organización, haciendo un constante balance sobre nuestros errores, para servir desinteresadamente a los intereses del proletariado. Consecuencia de este proceso de lucha de dos líneas en nuestro seno son tanto el abanderamiento del internacionalismo proletario frente al aislacionismo nacional como la firme apuesta por la reconstitución, superando las limitaciones del Movimiento Comunista que han llevado a la derrota del proletariado tanto en su etapa en el poder como en los procesos que intentaban alcanzar este punto.

¿Cuál es la situación actual en Euskal Herria tanto política como económica? ¿Cómo se desarrolla actualmente la lucha de clases en Eukal Herria?

Empecemos por Hegoalde:

Económicamente, si bien la crisis del capitalismo ha golpeado económicamente al proletariado en forma de paro, desahucios, recortes, etc., no es menos cierto que existen una aristocracia obrera y una pequeña burguesía fuertemente consolidadas a consecuencia de la inestabilidad que el MLNV le causaba al Estado y sobre todo por las fuertes luchas obreras que se desarrollaron en los años 60 y 70 que tuvieron gran importancia. Entonces, el Estado optó por fortalecer la estabilidad económica para evitar males mayores, la cual ha mantenido el tipo pese a la situación económica. En lo que a la burguesía nacional respecta, se ha visto perjudicada por la “marca España”, pero mantiene unos números de exportación superiores a los de su equivalente estatal. No obstante, mantiene una posición muy cómoda dada la autonomía y el concierto económico de la CAV. Por último, la burguesía monopolista trata de acaparar mayor cuota de mercado, pero padece lo que Marx llamaba la tendencia a la baja del rendimiento del capital, dadas las contradicciones inherentes al propio desarrollo capitalista.

Políticamente, la situación económicamente consolidada tanto de la pequeña burguesía como de la aristocracia obrera, se traslada en un conglomerado de organizaciones potentes que representan sus intereses. Tenemos, por un lado, a la pequeña burguesía nacionalista que representa EH Bildu, firme defensor del marco de explotación propio, a la vez que parece clamar por que alguna superpotencia imperialista les adopte e impulse el modelo Kosovo en Euskal Herria.

De igual manera, tenemos al novedoso Podemos, representante de una pequeña burguesía en recomposición y que parece haberse enfadado con la oligarquía financiera después de que esta rompiera el pacto social del 78, que consolidó la participación del resto de sectores de la burguesía en las estructuras del Estado, cambiando, a su vez, la forma de dominación de clase a una democracia burguesa que no deja de mantener su esencia fascista, debido a la farsa orquesta en la mal llamada Transición. La peculiaridad del Estado español, que rompe con la tradicional forma burguesa de Estado-Nación, nos sitúa en un Estado plurinacional, basado en la alianza de la burguesía de las diferentes naciones y la superioridad de la nación castellana frente al resto. A su vez, esto nos lleva a que la gran burguesía no monopolista y parte de la burguesía media vasca (componentes de la burguesía nacional vasca) se agrupen bajo las siglas del PNV, su histórico representante. Esta burguesía nacional tiene el control de parte de la tarta, gestionando las instituciones burguesas españolas de Euskal Herria. Ello le lleva a una situación especial a la hora de posicionarse en la materia nacional, buscando mejorar su situación (muy cómoda por la autonomía y el concierto económico) pidiendo la ampliación de competencias al Estado, mayores cotas de autogobierno, etc., pero sin apostar firmemente por una independencia que generaría incertidumbre económica y política. En este sentido, lo que más preocupa a la burguesía nacional es la posible salida de la UE que esta conllevaría, lo que supondría una gran penalización para las cuantiosas exportaciones (en torno a un tercio del total) que se dirigen a Francia y Alemania. Del mismo modo, tenemos a quienes cortan realmente el bacalao por estos lares: las oligarquías financieras de España y Francia. En Hegoalde, la oligarquía financiera, que tampoco es homogénea, tiene dos vertientes, representadas históricamente por el bipartidismo: por un lado el PP, recauchutado de lo que en su día fue FET y de las JONS, representante histórico de la oligarquía; por otro lado, el PSOE, partido fundando con el objetivo de consolidar y representar los intereses de una oligarquía muy vinculada a la UE y especialmente a Alemania (no fue por casualidad impulsada su creación por la Fundación Ebert, una marca del SPD). En cuanto a nuestra clase, el proletariado, tiene una carencia principal en el momento histórico actual: la inexistencia de su instrumento político, el Partido Comunista. Por ello, la labor principal de Kimetz es la reconstitución del partido de nuevo tipo en el Estado español (así como en el francés), como garante de la unidad internacional del proletariado en el marco de dominación político-militar burgués y dirigente del proceso revolucionario que dé sepultura al orden de opresión vigente.

En su momento el MLNV tuvo la virtud de ser punta de lanza en el estado español en la lucha contra el franquismo y por una ruptura democrático-popular con el mismo. También tuvo la virtud de nuclear una amplia alianza o unidad popular (Herri Batasuna) en Euskal Herria en cuyo interior convivían sectores comunistas, revolucionarias y democráticos que encabezo importantes y combativas luchas y que dentro del estado representaba lo más avanzado de las luchas populares. Sin embargo ODC tiene la impresión que todo ello se ha dilapidado con la actual deriva reformista de la izquierda abertzale y que la misma ha acabado insertada en el estado que antes combatió. ¿Qué opina Kimetz de esto?

Creemos que la pequeña burguesía ha hecho del MLNV su cortijo particular, manejándolo a su antojo y ansiando que alguna potencia imperialista les adopte para crear su Kosovo particular en tierras vascas. Solo de esta forma puede entenderse su posición atlantista (aunque por la poca vergüenza que les queda, lo hagan con la boca pequeña) en el conflicto ucraniano, en las primaveras árabes orquestadas por estos o en la Guerra Civil de Siria (en estos dos últimos conflictos, no han vacilado un ápice a la hora de dar palmas al expolio imperialista).

Principalmente, la caída de HASI, la cual tenía una tendencia marxista, y la hegemonía culturalista en el seno del MLNV hicieron que el sector obrerista quedara relegado de la dirección del proceso independentista. Entendemos que el MLNV tuvo muchas miras puestas en el desarrollo de los procesos sociales de Nicaragua y El Salvador, siendo consecuentes en su deriva culturalista.

Uno de los rasgos principales de los tres procesos fue la existencia de una unidad popular que aunaba en su seno las diferentes tendencias clasistas que apoyaban los procesos revolucionarios. Al caer el sector obrerista, la unidad popular pasó de ser una coalición a ser una formación única, en manos de una pequeña burguesía culturalista que lo homogenizó. Ello llevó, entre otras cosas, al abandono de las bases del proceso hasta el momento, teniendo la negociación con el Estado como único objetivo de la lucha armada. Cuando se da la posibilidad (como se dio en Nicaragua y El Salvador) se claudica en favor de la convivencia. En Nicaragua y El Salvador se llamaron elecciones libres (para la burguesía, claro) como consecuencia del éxito de las negociaciones, mientras que en Euskal Herria se siguió a la deriva hasta que se apostó por la vía unilateral.

Los comunistas sabemos que todo proceso social es un proceso multilateral, en instancia principal derivado de la lucha de clases. En este sentido, la izquierda abertzale abandera la metafísica para intentar justificar su claudicación, que no es sino consecuencia de su intento de integración en el bloque imperialista.

En el pasado no muy lejano la estrategia pol��tica del MLNV pivotaba en torno a dos ejes, el llamado bloque político-militar. Frente a esta estrategia del MLNV el Estado Español ha desplegado una respuesta represiva que llevo al casi desmantelamiento policial del eje militar y al arrinconamiento del eje político, lo que se ha traducido en una situación de gran debilitamiento del MLNV. En opinión de ODC esto es una realidad y para avanzar lo mejor es ser honestos. Por así decirlo la estrategia política del MLNV estaba en un callejón sin salida desde hacía tiempo y se imponían por necesidad cambios en esta estrategia. Sin embargo cambiar la estrategia o adecuarla a la realidad concreta no tiene que significar la claudicación o la renuncia a tus objetivos políticos ni dejar la combatividad y adentrarte en el pesebre. Pero parece ser que por desgracia para el MLNV si ha significado un giro notable hacia la derecha y hacia la inserción en el sistema capitalista español. ¿Cómo valora Kimetz esto? ¿Qué responsabilidad tienen los comunistas y revolucionarios que trabajaban dentro del MLNV en no poder haber evitado esta deriva reformista?

Primeramente, consideramos que el fracaso del MLNV en su vertiente militar se debe a una línea militar errónea. La lucha armada del proletariado debe estar siempre encaminada a estructurar el Nuevo Poder, y no a presionar al Estado para entablar una negociación. En este sentido, el MLNV desarrolló la lucha armada en base al terrorismo (terrorismo no como la forma peyorativa y moralista que nos vende la burguesía, sino como táctica objetiva y correcta en algunas situaciones, como lo fue el Terror Rojo en la Guerra Civil Rusa), siendo una labor meramente de cuadros militantes. En este aspecto, se siguió la conocida dialéctica revisionista acción-represión, de la que ya el propio Pertur advirtió de sus limitaciones en la Ponencia Otsagabia, allá por los lejanos años 70. Aquello llevó a la lucha armada a un callejón sin salida, más allá de la laberíntica liquidación postnegociacionista con el Estado, lo que no hubiera dejado de ser una rendición por incapacidad asumida. No obstante, la línea militar estratégica y general del proletariado, si bien puede plantearse este tipo de actuaciones como cuestiones tácticas, deben tener un carácter de masas que conduzca a la autoconsciencia del proceso revolucionario. No puede limitarse a actuar para crear tensión social y presionar al Estado, sino que debe tomar posiciones y abrir frentes para ir tomando el poder a medida que se destruye el Estado.

Entendemos que la deriva reformista, como hemos señalado previamente, surge de la nula compresión de la teoría revolucionaria del proletariado, de la cual su máxima expresión y herramienta de emancipación es el Partido. El error, por lo tanto, comienza al hacer un análisis incorrecto para llegar al socialismo que tanto han reivindicado y nunca argumentado para poder aglutinar a diferentes sectores del pueblo trabajador, lo que nace de las propias limitaciones del movimiento revolucionario (bolchevismo principalmente) en la pasada experiencia revolucionaria, lo que nos lleva a un fundamental proceso de reconstitución política y lucha ideológica, a fin de volver a levantar la bandera roja que ilumine al proletariado para el asalto del cielo.

A su vez, esto se traduce en la liquidación de HASI y la hegemonía culturalista en el MLNV. Como decimos, el liquidacionismo y la caída del MLNV en brazos del imperialismo atlantista era cuestión de tiempo. La pequeña burguesía, sector históricamente vacilante de la clase dominante, no puede enfrentarse a un Estado imperialista moderno si no se pone bajo la dirección del proletariado. Ante la crisis política e ideológica del proletariado, reflejada en la inexistencia de su Estado Mayor (PC), a la pequeña burguesía vasca no le queda otra que entenderse con la oligarquía financiera. De ahí su apoyo a las primaveras árabes de 2011, su apoyo al fascismo ucraniano o a los “rebeldes sirios”. Evidentemente, dentro de la izquierda abertzale existen contradicciones y personas que se niegan a hacerle el juego al atlantismo, pero la posición oficial de la izquierda abertzale, así como del GARA, un panfleto que hace de vocero del oficialismo, es cruelmente tajante cuando analiza la geopolítica, y casualmente, golpean contra Corea del Norte, Irán, Siria, la Ucrania Antifascista, o previamente contra la Libia de Gadafi, todos ellos enemigos declarados del imperialismo atlantista.

Como decíamos antes el MLNV creo una amplia Unidad Popular en cuyo interior había sectores muy diversos. Desde los sectores simpatizantes con el MLNV quizá idealizamos el peso de los sectores comunistas y revolucionarios dentro del mismo pues al final se ha constatado que quien llevaba el peso de la dirección y marcaba las pautas era la pequeña burguesía y la ideología abiertamente socialdemócrata y nacionalista burguesa. Incluso comparando la ideología socialdemócrata y nacionalista predominante en la actual izquierda abertzale oficial con el llamado “socialismo del siglo XXI” ODC sostenemos que esta es mucho más derechista que el “socialismo del siglo XXI” pues este último en América Latina ha significado reformas impensables hace años en esos países y el proyecto de la político de la izquierda abertzale está condenado, en el marco de la Europa capitalista e imperialista, a no pasar de ser un reformismo muy limitado. ¿Que opina Kimetz de esto?

Cómo bien decís los camaradas de ODC, el socialismo del XXI tiene un significado diferente en un Estado imperialista o en un Estado dominado por el imperialismo. En este último caso, la consigna muestra las aspiraciones de una nueva burguesía nacional de liberarse del yugo del imperialismo (en el caso de América Latina del estadounidense), por lo que se buscan acuerdos comerciales con otro bloque imperialista (el sino-ruso) para adoptar un desarrollo económico progresivo (o más al menos de lo que ofrece la burguesía estadounidense.) Este hecho, a su vez, se ve impulsado por una práctica populista (lejos de lo que señalan los medios de comunicación, una tendencia ideológica propia de sectores no monopolistas de la burguesía) que se traduce en el mejoramiento de las condiciones materiales de la pequeña burguesía y el campesinado, principalmente.

En cambio, en un Estado imperialista, la prédica del socialismo burgués (llámese del siglo XXI, o como se quiera) supone reestructurar la cadena imperialista en descomposición, debido a la crisis general del capitalismo. Esto es lo que significa el planteamiento socialista de la izquierda abertzale, al igual que el de Podemos.

Igualmente, estamos de acuerdo con vuestra afirmación inicial: muchas veces se busca una dicotomía comunismo-socialdemocracia, y extrapolándolo al MLNV se llega a la conclusión de que Sortu es socialdemócrata mientras que Herri Batasuna era comunista, o en casos más cuerdos que estaba dirigida por comunistas. La realidad material es mucho más cruda, pues ni Herri Batasuna contaba con un proyecto proletario capaz de derrocar a la burguesía, ni existían sectores dentro de HB capaces de dirigir al MLNV por la senda de la revolución proletaria (ni siquiera HASI). De hecho, el MLNV se ha mantenido anclado en sus propias limitaciones hasta hoy, que no son diferentes de las que han llevado al fracaso de las primeras revoluciones proletarias en el siglo XX.

 

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