Martxoaren 8an feminismo proletarioaren aldarrikapena

2El capitalismo utiliza la dicotomía de género para poner a uno sobre el otro en el reparto del trabajo. Esta división tradicional no representa a la mayoría de las mujeres trabajadoras del mundo, mientras las mujeres occidentales estaban condenadas al hacinamiento en sus casas, las esclavas mediante métodos de explotación directa trabajaban en el plano privado y público. Ese es un ejemplo simple de que las quejas legítimas de feministas burguesas occidentales sobre la diferencia salarial o la liberación del trabajo doméstico son fácilmente superables por el capitalismo.

El feminismo burgués no busca la emancipación de la mujer, solo pretende eliminar las diferencias de género para introducir a la mujer en el mercado de la explotación capitalista. Según este feminismo las que hoy son mujeres trabajadoras solo en el espacio privado o las que ya participan en ambos espacios, tendrán el derecho de ser explotadas por el sistema capitalista al igual que los hombres de clase obrera. Esto es, el feminismo burgués quiere que las mujeres de esa clase interpreten el papel social de explotadoras sobre la clase obrera también sobre las mujeres trabajadoras a las que dice representar. Estas mujeres que lideran movimientos feministas son bien recibidas por el capitalismo ya que les supondrá un aumento de mano de obra a la que oprimir.

Desde un punto de vista más concreto, hay ciertos asuntos emergentes para la mujer de clase obrera que se analizan mayoritariamente desde el feminismo burgués, por ejemplo el aborto. Las legislaciones en favor o en contra del aborto son un reflejo de la necesidades que tiene la burguesía de controlar, como dice la marxista Silvia Federici, cuándo, cómo y con qué perfil nacerá la clase obrera.

El camino para la emancipación de la mujer es el feminismo proletario, integrado dentro de la organización proletaria, puesto que es el único que propone liberarla de todas las cadenas que le atan. Es una contradicción que necesita ser enfrentada por una parte, por todas aquellas mujeres trabajadoras sin conciencia de clase, como por la lucha revolucionaria, puesto que somos significativamente las más oprimidas de la clase obrera.

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