Herri Gorri y la (re)constitución del Partido de Nuevo Tipo.

*  Este documento pertenece a la traducción del documento que en su día (20 de mayo) publicamos en euskera y con el título “Herri Gorri eta mota berriko alderdiaren birsorpenari buruz”.

Sin título

Hace unas cuantas semanas los compañeros de Herri Gorri publicaron su 3er documento. En ese documento se dirigen a todo y toda comunista organizada de Euskal Herria para comenzar a construir el Partido leninista.

Aunque sea una acción que vemos con buenos ojos, desde Kimetz queremos hacer ciertos apuntes en cuanto a la reconstrucción del Partido.

Para comenzar, tenemos que señalar y consolidar que el sujeto revolucionario del Partido de nuevo tipo es el proletariado. Este es un tema que hace tiempo teorizó Marx, y los y las comunistas debemos tenerlo en cuenta para que prevalezca una visión proletaria del mundo. Es sabido que al proletariado le pertenece ese puesto de vanguardia debido al papel que cumple en el proceso de producción. Aunque sea un concepto básico que los y las comunistas debemos tener claro, parece que Herri Gorri apuesta por el pueblo trabajador, tal y como ha señalado en sus anteriores documentos.

Puede que detrás de esta concepción se encuentre una falta de análisis en relación al imperialismo de centro y periferia. Lo que el imperialismo de centro tenía como objetivo era apropiarse de la plusvalía del proletariado de la periferia, mediante las relaciones mercantiles, para asentar de este modo el estado de bienestar. Como consecuencia, la industria que estaba situada en el centro se estableció en la periferia. De este modo, la oligarquía financiera dispersó las amplias zonas obreras para evitar revoluciones. A raíz de esa dispersión, la clase obrera se unió en pequeños centros de trabajo, perdiendo la uniformidad. Debido a esto, la burguesía logró imponer ideas pequeño-burguesas en el seno de la clase obrera.

Después de tratar este punto tan importante, vamos a desarrollar lo correspondiente a la reconstrucción del Partido.

Teniendo en cuenta la situación tan agónica y dura por el que pasa el Movimiento Comunista del Estado español, en un primer momento, se torna complicado dar pasos para voltear la situación. Aun así, poco a poco y apoyados en la lucha de clases, debemos lograr la básica unidad ideológica a través de la lucha de los contrarios, ya que esto será lo que más tarde establecerá la unidad ideológica.

Por eso, el andar corriendo y de prisa no le hace ningún bien a los acercamientos habidos hasta ahora. Kimetz, en su Primer Congreso celebrado en el año pasado, apostó por una federación vasco-navarra, siendo el objetivo de esta federación el crear un destacamento comunista a nivel estatal.

Herri Gorri, tal y como señala en su documento, habla de conformar el Partido desde ya, ahora mismo. Pero, ¿cómo se puede conformar el Partido de un día para otro? Tenemos claro que es imposible en las condiciones que se plantean desde Herri Gorri hoy en día. Por lo tanto, para llegar a esa situación debemos entender cuáles son nuestros quehaceres entre las masas. A la hora de analizar las masas, podemos determinar mediante una visión proletaria del mundo que la conciencia burguesa de todos y todas no es la misma. Siendo esto así, después de determinar que hay quienes están más avanzados y quienes, en cambio, están más atrasados, nuestro deber es dirigirnos al proletariado avanzado. Siendo ese proletariado avanzado el que debe apropiarse de la fuerza intelectual del marxismo para convertirse en proletariado revolucionario.herri Gorri

Por el contrario, según lo planteado por Herri Gorri, se celebraría un Congreso y a partir de la aprobación de unos puntos mínimos los destacamentos comunistas de Euskal Herria proclamaríamos la creación del Partido Comunista de Euskal Herria. Esa es, en líneas generales, el planteamiento hecho por Herri Gorri. A nuestra organización le ha parecido muy llamativo que Herri Gorri crea que el Partido leninista de nuevo tipo, el organizador de la revolución y el que ha de ser el Estado Mayor del proletariado, pueda ser creado (“construido” según sus palabras) de esa manera tan vaga. El paradigma de Herri Gorri no es la que lleva a la (re)construcción del Partido leninista de nuevo tipo, sino la que lleva a la formación de un partido burgués. Si mañana llamáramos a un congreso de ese tipo y si proclamaríamos algo llamado “el Partido Comunista”, no sería más que letra muerta. El Partido Comunista es el referente del proletariado, el centro para la organización de la revolución. Para su creación, el Partido Comunista necesita del proceso dialéctico de la clase, la fusión de las masas y la vanguardia, ciertamente. Esta fusión supera el divorcio entre un simple destacamento comunista (vanguardia dentro de la clase) y las masas, convirtiendo a la masa proletaria en autoconsciente y protagonista absoluta del movimiento revolucionario. Así, mediante la experiencia política, las masas se van integrando en su referente de clase (el Partido) a medida que avanza la revolución. Lo expuesto es imprescindible para diferenciar un simple sindicato o un partido socialdemócrata de un Partido leninista. Ya que, mediante los planteamientos de Herri Gorri sólo se conseguiría lo primero, un sindicato o un partido socialdemócrata.

En el párrafo anterior, sólo hemos hablado sobre el campo político del proceso de “construcción” del Partido planteado por Herri Gorri, pero todavía no hemos dicho nada sobre su significado ideológico. Ese viejo paradigma para la formación del Partido es bien conocido, ya que ha sido el mismo que siguió el PCPE o incluso RC con el PML que recién proclamó. Lo novedoso en el planteamiento de Herri Gorri es la cuestión de los principios mínimos. Es decir, en el Congreso para la proclamación de la “construcción” del Partido, se pide la aprobación de unos principios mínimos. Más que el Partido Comunista, parece que es el Frente Popular lo que se ha de formar, o en el mejor de los casos una estructura llena de fracciones como lo fue la del POSDR. ¿Qué quiere decir ese asunto de principios mínimos? En pocas palabras, que todos los militantes que tomen parte en el “Partido” deben cumplir esos principios mínimos y a partir de ahí (de esos principios mínimos), cada militante o fracción se regirá por sus principios. Este hecho, choca frontalmente con el modelo organizativo imprescindible en el Partido Comunista, el centralismo democrático; y acaba relegando la fundamental unidad ideológica en favor del consenso y el acuerdo. En el Partido Comunista siempre va a haber el reflejo de la lucha de clases que es el principio básico de la sociedad: la lucha de dos líneas. Esto es inevitable, ya que materialmente todo va a tener su manifestación ideológica en todos los campos de la sociedad; por lo tanto, las ideologías del proletariado y de la burguesía estarán presentes también en el seno del Partido. Es por eso por lo que los y las comunistas debemos llevar adelante una clara lucha ideológica contra la línea de la burguesía, para que el Partido no caiga en la reaccionaria revisión. Esto está totalmente contrapuesto a la propuesta de “principios mínimos” planteada por Herri Gorri. Así mismo, Herri Gorri nos habla de “construcción” del Partido, en lugar de (re)constitución. Cualitativamente son conceptos bien diferentes: la construcción se guía mediante la táctica-plan y termina cuando la esencia del Partido se materializa. La construcción, en cambio, es el concepto que mide el ininterrumpido crecimiento (también el decrecimiento, ya que en el salto al comunismo el partido ha de ir perdiendo poco a poco importancia en favor de las masas, hasta su disolución) en el nivel político-ideológico desde la creación hasta la mencionada desaparición.

Herri Gorri maneja el viejo paradigma para creación del Partido, el que a día de hoy sigue siendo hegemónico en el movimiento comunista. Este paradigma, no sólo entiende el Partido Comunista como simple vanguardia, sino también tiene su base la táctica-proceso basada en el sindicalismo y el electoralismo. Así, el trabajo del Partido Comunista se limita a la acumulación de fuerzas, cayendo en el sindicalismo y siendo parte de las organizaciones burguesas legisladoras y ejecutivas, hasta que algún día las masas se despierten y comience la rebelión. En ese momento las masas no sabrán qué hacer y se supone que acudirán al Partido, invitándole espontáneamente a que sea la vanguardia del movimiento revolucionario. Kimetz Erakundea no puede tener mayor desacuerdo con esta forma de entender el Partido leninista de nuevo tipo.

En cambio, para comenzar el plan de reconstitución del Partido es imprescindible que hagamos que el marxismo vuelva a ser la vanguardia ideológica. Para esto, es necesario que nos demos cuenta de la necesidad de análisis de la pasada experiencia revolucionaria, admitiendo la derrota sufrida por el proletariado en todos los frentes (ideológico, político, cultural y militar) y creando las organizaciones políticas para la reconstitución. Así, es necesario tomar en cuenta que el plan de reconstitución tiene dos niveles (el ideológico, mediante el balance; y el político, a través de las organizaciones para articular el balance), atrayendo primero a las masas que quieren superar el capitalismo, y materializando a estos como correa con las masas menos avanzadas en la creación del Partido. De este modo, se consigue la relación dialéctica entre la actividad ideológica y política, siendo el uno el garante de la continuidad del otro, y evitando caer tanto en el teoricismo como en el practicismo. Este es el paradigma que las y los comunistas de hoy en día debemos llevar a cabo y que está basado en la táctica-plan, ante la viejo concepto de táctica-proceso.

В. Холуев. Солдаты революции

Continuando con la discusión sobre el Partido, el mayor reflejo del poder organizado de una clase contra otra es el Estado. Ya que ese es el organismo usado por la clase dominante, la burguesía, para gestionar sus intereses y para mantener a las clases dominadas cateadas. Siendo esto así, en el momento en el que la burguesía determina su marco de dominación, los y las comunistas debemos actuar en ese dominio debido a que las condiciones objetivas están determinadas en dicho dominio. Teniendo en cuenta todo esto, debería resulta bastante inusual que en el movimiento comunista vuelvan a aparecer visiones pequeño-burguesas respecto a estas cuestiones, en concreto, tal y como señala Herri Gorri en su documento, el destacamento comunista que quiere construir tendría independencia política respecto a las demás organizaciones comunistas del Estado. Es curioso querer plantear alianzas en este sentido, principalmente, porque se negaría uno de los principios básicos del marxismo: el centralismo democrático. Hasta ahora, en las experiencias ya habidas nunca se ha dado una alianza entre numerosos partidos comunistas de un mismo marco de dominación, ya que el Partido se suele crear de una manera dialéctica. Y si tuvieran unas mismas bases estratégicas, mediante el uso orgánico del internacionalismo proletario sin lugar a dudas debería haber un solo Partido y, como consecuencia, un solo comité central. Esto no quiere decir que desechemos los organismos o federaciones en las naciones oprimidas. De hecho, creemos que son una importante herramienta para adelantar la salida burguesa o democrática de la cuestión nacional.

El tener que señalar esta revisión del marxismo, nos hace ver en qué situación tan penosa estamos y, sobre todo, enseña lo bien que han jugado algunos en nombre del marxismo o en su “defensa”. Aun así, para superar esta situación y para no volver a repetir las mismas limitaciones de las pasadas experiencias, esperamos que os apartéis de estas ideas pequeño-burguesas mediante la lucha de contrarios y toméis el único camino correcto y revolucionario.

Como hemos señalado anteriormente, los y las comunistas andamos en el mismo camino para organizar la revolución socialista y desarrollar la lucha de clases. Teniendo en cuenta que el objetivo estratégico de los comunista es la revolución socialista, nuestro deber es el de destruir las viejas y reaccionarias estructuras del Estado, y sustituirlas por las sociedad de nuevo tipo. Para ello, en el caso del Estado Español, es imprescindible destruir el Estado.

Como no tengamos claras estas bases, el marxismo en el plano teórico se pondría al servicio de la burguesía y encima, daría pasos atrás, ya que las premisas presentadas por vosotros y vosotras para el Partido son erróneas. Por eso, el programa de ese partido no estaría preparado para revolucionar las relaciones de poder y establecer la dictadura del proletariado. Como consecuencia de esto, se retrocedería en el sujeto consciente y fortalecería, una vez más, la victoria del elemento espontáneo.

Después de sacar ese tercer documento, que en esa nueva línea no se ha cambiado vuestra posición. Aunque no sean desacuerdos antagónicos, Kimetz Erakundea le hace un llamamiento a Herri Gorri a hacer una discusión y análisis en torno a ciertos puntos.

Estos son los temas:

• La creación del Partido de Nuevo Tipo: el viejo paradigma vs el nuevo.

• El necesario balance crítico de las pasadas experiencias revolucionarias.

• El análisis del proceso de readaptación del Estado en Hego Euskal Herria y el Estado.(el final del régimen del 78, el informe Elcano…).

• El ámbito de trabajo del Partido de Nuevo Tipo.

• La aplicación orgánica del Internacionalismo Proletario.

• Los deberes de los comunistas, ¿a quién debemos dirigirnos? Sobre la necesidad de dirigirse al proletriado revolucionario.

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