Amnistia e izquierda abertzale

*  Este documento pertenece a la traducción del documento que en su día (7 de junio) publicamos en euskera y con el título “Amnistia eta ezker abertzalea”.

Sin títuloLa lucha por la Amnistía está cogiendo de nuevo mucha fuerza en Euskal Herria, en gran parte gracias al trabajo realizado por el Movimiento Pro Amnistía y Contra la Represión. De la misma forma, la carta a favor de la Amnistía, la cual ya ha sido firmada por más de 140 represaliados políticos, ha contribuido en gran medida a esta coyuntura. Este reavivado debate/movimiento ha dejado bien claro que, por encima de los deseos de Hasier Arraiz, la Amnistía no es un tótem, sino la reivindicación básica de todo movimiento revolucionario y, también, la lucha que une a toda organización/movimiento revolucionario con distintas línea.

Según nos dice la izquierda abertzale y algunos arrepentidos, los más importante en estos momentos es aceptar la política terrorista del Estado español y franc��s; para así, una vez cumplidas las condiciones marcadas por sus leyes se puedan recibir beneficios o salir de la cárcel; pero eso sí, los presos han de demostrar su “compromiso” “reconociendo el daño causado” y “rechazando las vías violentas” para poder recibir dichos beneficios penitenciaros. Como se puede apreciar la izquierda abertzale ni siquiera pide que se aplique sí o sí la legislación común a los presos políticos, sino que para ello les pone las condiciones arriba mencionadas. Encima, parece que a la izquierda abertzale sólo le importan los presos que están a favor de su estrategia –aunque tampoco demasiado éstos-, ya que al no proponer ninguna “solución” para los presos políticos que no se quieren doblegar, se puede suponer que ven con buenos ojos que se siga aplicando la misma política terrorista contra ellos.

Sin embargo, es cierto que hoy en día la Amnistía o una salida general no es la manera más rápida para liberar a los presos políticos. ¿Por qué iban los Estados español y francés a liberar a los presos políticos del MLNV si la izquierda abertzale ella sola, sin pedir nada a nadie, se somete continuamente? La izquierda abertzale ya no tiene nada que ofrecer y lo que los Estados pudieran recibir ya lo hace la izquierda abertzale por su cuenta bien a gusto, entonces ¿para qué liberar a los presos del MLNV? Por otro lado, los presos políticos que no son del MLNV (que los hay, incluso presos políticos vascos que no son del MLNV) tienen aún más difícil la salida. Es decir, hoy en día es casi imposible conseguir una salida general de los presos políticos y el camino más corto sería cumplir lo que marca la legislación común.

A pesar de todo, los que dicen que por no ser el camino más rápido y fácil para liberar a los presos se ha de abandonar la Amnistía no han entendido nada. El principal objetivo no es de ningún modo que los que están dentro estén lo antes posible en la calle, si ese fuera el objetivo los militantes revolucionarios que están en la cárcel no habrían cogido nunca el camino que cogieron, puesto que ya sabían que la lucha armada y la militancia revolucionaria podría llevarles a estar durante mucho tiempo entre esas cuatro paredes. Hoy en día, y siempre, el principal objetivo es destruir las condiciones que permiten que haya represaliados políticos, y por ello lucharon precisamente ellos: por la liberación nacional y social. En eso consiste la Amnistía, si bien puede no ser un camino más largo, es el único camino para solucionar el problema, ya que el único camino para solucionar un problema es destruir las causas del problema –y no las consecuencias como algunos nos quieren hacer creer-, es decir, acabar con toda opresión.

El camino de la Amnistía, el camino de la revolución, al ser el camino por la liberación social y nacional, no puede despreciar ningún tipo de lucha, utilizando los métodos de lucha útiles en cada situación para enfrentarse a toda opresión: pacíficos o violentos, los ya inventados o los que estén por inventar, legales o ilegales… Todos pueden ser beneficios en alguna situación concreta y ninguna puede ser apartada de antemano para siempre sin haber analizado la situación concreta.

De la misma manera, en todo movimiento revolucionario las luchas parciales deben estar dirigidas a la lucha global, ya que la victoria de la lucha global conlleva la victoria de todas las luchas parciales, pero no al revés; en pocas palabras, las luchas parciales están subordinadas a la lucha global. Por lo tanto, teniendo en cuenta que la represión política es parte de la opresión social y nacional, la lucha por los represaliados políticos debe estar subordinada a la lucha por la liberación nacional y social. Esta ha sido la posición que han tenido los presos políticos, por ejemplo, al no aceptar su liberación a cambio del arrepentimiento y la rendición. Por eso, estando en la cárcel, en la clandestinidad, en un frente de masas o en cualquier otro frente de lucha, lo primordial es dar pasos adelante para la consecución de la liberación nacional y social, ya que sólo esta garantizará la construcción de una sociedad sin opresión y sin clases, y hará realidad la reivindicación de la Amnistía, llegando hasta el final en el camino de la Amnistía, de la revolución.

Mientras tanto, la izquierda abertzale nos dice que hay otro camino, el suyo, el que hace poco dio a conocer como la “Vía vasca para la paz” y el que han estado aplicando estos últimos años. Mientras que el camino de la Amnistía nos lleva a la liberación tanto social como nacional, este camino lleva a que Azkarraga sea portavoz de una plataforma por los derechos de los presos y presas vascas; lleva a que Hasier Arraiz le dé la mano al jefe de los cascos rojos instantes antes de que éstos vuelvan a detener a jóvenes vascos por su militancia política; lleva a unas cuantas poltronas de las instituciones, lleva a que el principal objetivo sea pactar con el PNV… Azkarraga, los cascos rojos, las poltronas y el PNV, todos ellos enemigos de la liberación nacional y social, pero no, en cambio, de la izquierda abertzale ni de su camino. Por lo tanto, es imposible que este camino nos lleve al final de toda opresión y, en consecuencia, que logremos a través de él la Amnistía.

Los métodos de lucha de la izquierda abertzale también dejan claro que la suya no es la vía que nos llevará a la libertad, a la amnistía, ya que tomaron la decisión de usar solamente “métodos legales y democrático (-burgueses)”. Es evidente que usando sólo o incluso siendo los más importantes métodos de lucha los planteados por la izquierda abertzale es imposible conseguir la liberación nacional y social, y aún es mayor esta imposibilidad cuando ni siquiera es el objetivo la consecución de una sociedad sin opresión. En este sentido se ha de señalar que la izquierda abertzale es consecuente: caminos democrático-burgueses para ideas democrático-burguesas, y al fin al cabo, caminos que no llevan a la Amnistía para quienes piensan que la Amnistía es un tótem.

El carácter socialdemócrata de la izquierda abertzale también deja bien claro cuál es su camino, ya que se ha de tener en cuenta que para la socialdemocracia es en el sistema democrático-burgués donde ha de conseguir sus objetivos, pero la liberación social y nacional –y la amnistía por consiguiente-, en cambio, no se pueden lograr en el marco de la democracia-burguesa. La izquierda abertzale, y la socialdemocracia en general, puesto que necesita la democracia-burguesa como sistema de dominación, luchará a favor de ella contra los que se levanten para destruirla, haciendo frente al único camino para conseguir la Amnistía.

Por lo tanto, resumiendo, se nos presentan dos caminos ante nosotros: el primero corto y cómodo, que tan sólo nos lleva a colaborar con el enemigo; el otro, en cambio, mucho más largo y duro, pero que agarrándonos fuertemente los brazos por el duro camino, marchando siempre hacia adelante y apartando los obstáculos y zarzas que haya con lo que tengamos a mano, nos llevará a la sociedad sin clases, a la libertad,

¡A LA AMNISTÍA!

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